Emirates realizará este fin de semana en Buenos Aires una nueva edición de su roadshow para contratar pilotos que quieran sumarse a la compañía.

La cita es el sábado 22 de julio a las 10:00 y el domingo 23 de julio a las 14:00 en el hotel Hilton Buenos Aires de Puerto Madero. No se requiere inscripción previa.

Aprovechando la ocasión, y dado que estos eventos generan muchas expectativas entre la comunidad aeronáutica y en especial entre aquellos pilotos que quieren pegar un salto en sus carreras, o bien entre los que recién empiezan, entrevisté a Cristian Baló, un joven piloto que desde el año 2014 trabaja para Emirates y hoy vuela nada mas y nada menos que en la flota Airbus A380, la insignia de la empresa, el avión de pasajeros más grande del mundo.

Se podría hablar horas con él sobre todos los aspectos que tiene el ejercicio de la profesión en una compañía como Emirates (y ya lo haré más adelante), pero esta vez la entrevista giró en torno a su experiencia durante el proceso de selección, cómo se preparó, qué esperar, los aspectos positivos y negativos.

Espero que la disfruten leyendo tanto como yo disfruté escuchándolo a él, quien además de un gran profesional es una excelente persona.

– ¿Cómo llegaste a Emirates?

– A fines de 2013 en Argentina me molestaba cada vez más el malestar social que se veía en las calles, la gente discutiendo, peleando; la inseguridad, no poder disponer de tus cosas con libertad. Recuerdo específicamente una noche en la cuadra de mi casa, que estuvo sin luz por una semana, a personas peleándose porque unos cortaban la calle para reclamar que vuelva la luz y otros querían circular. Vecinos contra vecinos. Ese hecho me marcó, e inmediatamente me fui para lo de mi mamá, que sí tenía luz, y esa misma noche cargué mi perfil en el sitio web de Etihad Airways y actualicé el que ya tenía en Emirates.

Un par de días después se contactaron desde Etihad conmigo, diciéndome que tenían un par de slots disponibles para rendir en Abu Dhabi en abril; casi simultáneamente Emirates también me contesta diciéndome que les interesaba mi perfil, y que si quería podía presentarme en un road show en Bogotá como el que harán en Buenos Aires esta semana, pero todo bancado por mí.

Desde que recibí el e-mail de Emirates hasta que me presenté a rendir en marzo me la pasé todo el día estudiando. Me levantaba, desayunaba y ya estaba con los libros hasta que me dormía. Sólo interrumpía para volar (entonces trabajaba en LAN como primer oficial).

Todo el material está disponible en internet, no hay que comprar nada. Hay un sitio muy bueno que se llama Latests Pilots Jobs en el que según la empresa en la que uno quiere aplicar ellos te explican cómo es el proceso, en qué consisten las evaluaciones, etc. En fin, te abre la cabeza.

A veces uno piensa que no tiene la capacidad, o que no va a pasar los exámenes. Y aunque les vaya mal, les digo que tienen que presentarse y vivir el proceso, porque te abre la cabeza y de última te permite saber dónde estás parado.

Sé que es diferente la situación que yo vivía, en la cual fui con cierta tranquilidad de que si salía mal volvía y tenía mi trabajo esperándome, a que vaya alguien sin un puesto asegurado que tendría que enfrentarse a una familia que lo espera con buenas noticias.

 Entonces, mientras uno tiene trabajo y tiene estas posibilidades, al menos una vez en la vida tiene que presentarse para experimentar el proceso.

En marzo de 2014 en Bogotá hice el psicotécnico, el psicomotriz y la evaluación técnica, con diferentes ejercicios como uno en el que te van tirando altitud, velocidad, frecuencia y rumbo, todo muy rápidamente y sin posibilidad de anotar, con cambios constantes, para testear tu capacidad de atención, acción y reacción. Así también te dan cálculos matemáticos que tenés que hacer mientras simultáneamente te aparecen cosas en la pantalla que hay que resolver. También había que completar secuencias lógicas. Y por supuesto las preguntas técnicas, las cuales tienen un tiempo definido, por lo que siempre recomiendo que si no saben una pasen automáticamente a la siguiente, no se detengan.

Para finalizar tenés una entrevista con recursos humanos, quienes indagan más acerca de tu vida y tu experiencia profesional, si alguna vez trataste con colegas de determinado perfil o si tuviste que atravesar tal o cual situación.

Aeropuerto de Dubai (Foto: Cristian Balo)
Aeropuerto de Dubai (Foto: Cristian Balo)

Así terminó mi experiencia en Bogotá, en donde me dijeron que a los 15 días me confirmarían si avanzaba o no a la segunda etapa del proceso, lo cual ocurrió, por lo que me llamaron para rendir el simulador en San Pablo, en las instalaciones de CAE en San Pablo.

Me tomaron vuelos manuales en un A320, lo cual me vino bárbaro ya que era lo que yo volaba y cómo volaba. La verdad que entre Emirates y LAN el cambio no fue tan traumático en cuanto a procedimientos; allí se volaba híper estándar, Airbus estándar, al igual que Emirates, por lo que no sufrí el cambio, además de que pasé de volar un A320 a un A330.

Ejercité ILS todo manual, go around manual, fallo de motor. No les interesaba ver procedimientos de Airbus, sino ver cómo me manejaba en cabina. También tuve que volar un procedimiento de no precisión manual, VOR, pero sin esperas ni NDB, eso no existe más. Hay que saberlo, por supuesto que sí, pero no te lo toman. Después aterrizás, hacés un par de procedimientos manuales y listo. Ellos no pretenden que seas von Richthofen ni Jorge Newbery. Quieren verte en la cabina, interactuando con el otro, pidiendo, ejecutando.

A los 15 días se comunicaron conmigo para invitarme a rendir en Dubai. Para esto ya estábamos en abril, y como mencioné al principio, ese mes también tenía cita para rendir con Etihad en Abu Dhabi. Lo cómico de esto es que me fui desde Buenos Aires hasta Abu Dhabi, estuve tres días, volví a Buenos Aires, y al día siguiente partí hacia Dubai….¿por qué? Porque la visa que me había gestionado Etihad era para ir a rendir, y no podía ir directamente a Dubai, sino que tenía que regresar a la Argentina y cancelarla. Así que lo que podría haber sido un viaje de una hora y media en auto se convirtió en dos vuelos recorriendo la mitad del mundo para volver a 150 kilómetros de donde estaba.

Llegué a Dubai un sábado a las 23:30, y el domingo, que es como el lunes allá, tenía que estar a las 7:30 para rendir, por lo que estaba en otro planeta, fundido.

Ahí me tomaron solamente el examen grupal y el psicológico. Del grupo de 16 quedamos 3 en la compañía. Son preguntas típicas como “Si te quedaras en una isla, ¿qué llevarías?”; después se simula por ejemplo estar en un vuelo a través del Pacífico, con el avión prendiéndose fuego mientras te dan determinadas opciones a seguir para ver cómo te manejás con la gente, con personal de la empresa interpretando a diferentes actores como TCP, pasajeros, controlador, etc.

El examen psicológico cuenta con alrededor de 300 preguntas. Hay que avanzar con sinceridad. Porque a veces hay preguntas que están relacionadas entre sí, en las que se espera una misma respuesta ya que sólo fueron formuladas de diferente manera. Entonces hay que responder a conciencia, siendo honesto con uno mismo.

Finalizado esto me enviaron al hotel para esperar la respuesta final al otro día. Si aprobás te hacen el examen fisiológico y la devolución de tu test psicológico y grupal para que descubras tus áreas de mejora. Habiendo pasado el examen médico, al mes me llamaron por teléfono para confirmarme que tenía el trabajo. A los cinco minutos tenía el contrato en mi e-mail, y empezaba toda la “pesadilla” burocrática, ya que te solicitan muchos formularios y documentos, validaciones ante la ANAC, además de tres contactos en la empresa en la que trabajás que sepan hablar inglés, ya que los llaman por teléfono (deben ser jefes o instructores).

Teniendo todo esto el proceso se acercaba a su fin. Al presentarme ya me habían preguntado cuánto tiempo necesitaba dar de preaviso en mi puesto actual, por lo que, resumiendo, en abril me presenté, en mayo me dieron el ok, y en junio estaba en Dubai para empezar los cursos correspondientes.

– ¿Qué recomendaciones darías a quienes quisieran ingresar a trabajar allí?

– Que abran la cabeza. Estamos muy malacostumbrados pensando que los argentinos somos los mejores del mundo. Los von Richthofen de la aviación. Pero no tenemos ni idea de la vida, por duro que suene. En Emirates estás expuesto a lo mejor de lo mejor y lo peor de lo peor. Tenés que saberte manejar en todo el mundo.

Quien voló toda la vida en Argentina está acostumbrado al “lo atamos con alambre”, al “lo hice tantas veces”. Depende de uno mantenerse actualizado, aunque las cosas tampoco cambian mucho. Las pistas son las mismas. Los ILS también. Baires es 124.9 desde que tengo memoria. Parque es Parque. Entonces la costumbre hace que uno se relaje un montón porque el mismo entorno no es muy cambiante.

Acá no. Acá todo cambia drásticamente de manera constante. Hay que leer todos los días, todos los vuelos, todos los países, lo cual está bueno porque te mueve el cerebro, cambiando tu forma de operar y manejarte.

En Buenos Aires uno leía los NOTAM, la meteorología, y se salía. Uno sabía con qué se iba a encontrar. En los años que estuve en LAN nunca me pasó nada fuera de lo estándar.

Acá cambia todo. Lo que leíste hoy mañana cambió. El mismo aeropuerto de Dubai tiene todos los días una nueva carta de tierra porque todos los días lo están renovando, mejorando.

Así también volás con nacionalidades totalmente opuestas a las que estamos acostumbrados. Algunas no hablan, algunas hablan mucho, algunas no nos quieren. Hay de todo, aunque desde ya al final depende de la personalidad de cada compañero. Es un crisol de razas al que en Argentina no estamos expuestos con las que hay que lidiar en tierra, en vuelo, con pasajeros, en la compañía. Lo cual está muy bueno porque te lleva a estudiar sobre ellas, saber qué se puede hacer y que no, qué pueden tomarlo a mal.

También la vida cotidiana en Dubai te obliga a tener que leer. Venimos de un país con una cultura mayoritariamente occidental-cristiana y tenemos que pasar a desenvolvernos en un país islámico con otras costumbres. No es malo, para nada, pero requiere que uno sepa adaptarse.

– ¿Qué es lo que valorás más de tu trabajo en Emirates?

– Creo que es la diversidad en la operación a la que uno está expuesto. El profesionalismo con la que se debe encarar cada vuelo.

El nombre de Emirates te lleva a tener que dar lo mejor de vos para mantener el estándar. Pero estás protegido porque está todo escrito. La compañía te da infinitas herramientas para mantener tu performance.

Siendo de Emirates las puertas se te abren en todos lados. Más aun volando el A380. Cuando llegás a un aeropuerto europeo en el cual no suele haber operaciones con esa aeronave tenés todos los servicios esperándote, te separan de todos, y la operación se vuelve muy relajada.

Con el A330 quizás no pasaba tanto ya que con esa aeronave se operaba en algunos lugares que podrían considerarse “pesados”, pero también estaba muy bueno. De repente volar a Irak con procedimientos muy especiales.

Me pasó estar saliendo de Bazora hacia Dubai, nivelado 200 tenía un tránsito atrás y lo veíamos en el TCAS 1000 pies arriba nuestro. Llevaba el mismo curso, lo cual era raro. Nosotros veníamos en ascenso, lo detuve y le digo al capitán que iba a acelerar para dejarlo atrás y que nos liberen el ascenso. Yo veía que este tránsito seguía acercándose y acercándose, yo aceleraba, ya nos pasaba y yo no podía acelerar más, hasta que cuando lo tenemos arriba nuestro miro por la ventana y veo que era un B-1 Lancer con destino a Bahrein.

O por ahí estabas nivelado a tal nivel y veías a un KC-35 tanquero haciendo el circuito esperando a juntarse con los jets que tenían que repostar.

Cuando todavía volaba en A330, en el aeropuerto de Entebbe (Uganda)
Cuando todavía volaba en A330, en el aeropuerto de Entebbe (Uganda)

Estar sobre el Atlántico Norte y ver toda la fila de aviones estelando separados a mil pies. Cosas impagables.

Ver una aviación que en Buenos Aires no se vería nunca.

Otra cosa linda es volar hoy a Nueva York, después a Londres, Sydney, Tokyo, todos aeropuertos que cuando era chico los volaba en el Flight Simulator pensando que algún día con mucha suerte podría visitar, y ahora tener que avanzar con todos los procedimientos, es muy emocionante.

Por eso digo que nunca hay que dejar de soñar, de imaginar, de pensar, porque así como me pasó a mí le puede pasar a cualquiera. Nunca hay que bajar los brazos.

Y así tampoco jamás pensar que en Argentina estamos en el primer mundo. Con lo que tenemos bastante se hizo. Los chicos del ATC, los de la torre, bastante hacen con las cosas operativas. Reconozco que los argentinos nos arreglamos con lo que podemos. Pero en el mundo hay servicios disponibles con los que todavía ni podemos soñar en nuestro país.

Otro aspecto muy destacable es que entre tus colegas tenés a lo mejor de lo mejor. Capitanes con miles de horas que fueron jefes de flota de otras grandes aerolíneas de los cuales se puede aprender muchísimo.

– ¿Y lo contrario? ¿qué es lo más difícil de trabajar en una aerolínea de esa magnitud?

– No son muchas cosas. Podría decir que el calor en Dubai se sufre ja.

Después, acá uno es un número más. En LAN nos conocíamos todos los pilotos, te ibas a sus cumpleaños, sabías dónde vivían, qué era de su vida, ibas por Aeroparque y saludabas a todos.

Acá no, somos 1400 pilotos en A380 y 3000 en 777. Entre los argentinos nos conocemos todos porque somos pocos (siete). Pero creo que entre los ingleses o los estadounidenses no se deben conocer.

Eso quizás no está tan bueno. Si bien eso en Argentina también tiene sus aspectos negativos ya que cuando asomás un poco la cabeza están todos señalándote.

10750433_10152413650222032_1793926265611874545_oDespués, acá todo se maneja por e-mail o por teléfono. No sabés la cara de tu jefe de flota de su secretaria o de la gente de recursos humanos (lo cual también te lleva a portarte bien en todos lados jaja).

El jet lag es un tema. Las postas son de 24, 36, 48 o hasta 72 horas, dependiendo de destino y la frecuencia. Te la pasás volando. Pero bueno, al final uno es piloto y quiere volar. No veo el sentido de aquel piloto que se la pasa en una oficina. Acá se vuela. Son 800 horas por año, 60 horas por mes, lo cual es espectacular. Nuestro vuelo más largo dura 17 horas, por lo que llegás, 48 horas libres, y de nuevo 17 horas arriba (al margen de que también tenés tiempo de descanso a bordo).

Lo bueno es que no te ponen vuelos del este y el oeste simultáneamente. Varios meses estás de un lado del mundo, por ejemplo volando hacia Australia, después hacés varios vuelos a Europa para después pasar hacia América, hacia donde operás por un par de meses. Todo para que no se vea afectado el ritmo circadiano. Así también limitan los vuelos al polo. Te cuidan mucho.

Desde ya la lejanía de la familia también es una cuestión importante, pero hoy por hoy ante cualquier inconveniente llamás a la compañía y te facilitan trasladarte hasta donde necesites. También te dan pasajes para tu familia, amigos o conocidos, por lo que sabés que en 19 horas los tenés acá.

– ¿Considerarías volver a la Argentina?

– Creo que no, salvo que pase algo drástico con mi familia, que no pueda manejarlo a la distancia.

Es como que le digas a Messi si no quiere volver a Newell’s. Como siempre digo, un flaco que estuvo jugando, por decirte, en Independiente y lo llaman de Europa para jugar en lo mejor del fútbol…. y, no se va a querer volver, ¿para qué? ¿para volver a renegar?

Obviamente a uno le tira la Argentina, se extrañan muchas cosas, el trato que tenía con Aeroparque, con Baires, pero bueno, eso también implica dejar de lado otras.

Si pudiera después de acá me iría a Asia o a Europa y bueno, por ahí algún día volvería a la Argentina como un copiloto raso, por qué no, pero por ahora las condiciones no están dadas.

Breve autobiografía aeronáutica de Cristian Baló

Empecé a volar en el año 2000 cuando todavía estaba en el secundario. Hice los 6 años de técnico aeronáutico en el INAC (tres años de mecánico y tres de técnico aeronáutico). Toda mi carrera la realicé en San Justo, en la escuela Albatros, de Hernán Reyes, quien tenía un PA-11 LV-RXN, que estaba bárbaro, un motor de 90 caballos que subía como ninguno, más que nada en San Justo que era como un portaaviones.

Reyes ya era un señor mayor pero muy profesional, buena gente y estricto. Me acuerdo que te pegaba con un palito desde atrás del PA-11 jaja.

Parte de las primeras horas las pagué con un sueldo que cobraba trabajando durante el verano en una colonia de vacaciones, más ayuda de mi viejo. En mayo 2003 entré a trabajar en Austral como técnico aeronáutico, supuestamente como eventual. Austral había quedado con poco personal tras la crisis del 2001, por lo que entramos con un grupo de chicos sólo para realizar el chequeo a los DC-9-32 y 737-200 y los cambios de las mantas térmicas de los MD-83 (tras el accidente del MD-11 de Swissair).

Mientras trabajaba en Austral volaba lo que podía a la tardecita. Mi primer sueldo era de USD 750, cuando la hora de vuelo salía USD 40. Después logré que me cambien al turno noche durante dos años, por lo que pude empezar a volar a la mañana e ir al INAC a la tarde para hacer el curso para obtener la licencia de Piloto Comercial. Mas adelante hice los cursos de Comercial de Primera Clase e Instructor de Vuelo en el ETAP.

La Comercial y la Comercial de Primera las rendí en la escuela Alas del Sur, de Antonio Anduenza, a quien siempre le estaré agradecido por el apoyo que me dio.

En el 2007 tuve una muy linda aventura yendo a Jordania como técnico esperando luego pasar a la cabina.

En enero de 2008 Aerolíneas Argentinas hizo un llamado y volví para presentarme. Hicimos los exámenes, simulador, inglés. Era la época de las famosas listas, tenían que entrar 200 personas, no se sabía que pasaba…en fin, hubo de todo, muy injusto, pero no me arrepiento para nada de haber vivido el proceso.

Paralelamente desde Jordania me habían ofrecido volar un F28, pero rechacé la oferta esperando a Aerolíneas. Como no pasó nada volví a Austral, hasta que en octubre de ese año me llamaron de LAN. Lo que en Aerolíneas me llevó seis meses, en LAN pudimos cerrarlo en un mes. Pasé entrevistas, exámenes, simulador, todo en Costa Salguero, y en noviembre me enviaron el contrato para volar el A320, en el cual estuve durante seis años. Lamentablemente el freno que le puso a la compañía el gobierno anterior hizo que hubiera todo un parate en los ascensos. Lo que iba a ser una capitanía en cuatro o cinco años se convirtió en una espera que todavía continua para muchos compañeros que entraron conmigo.

Lo cómico es que cuando ingresé a LAN, al tiempo me llaman de Aerolíneas para ofrecerme un contrato, al cual desde ya le dije adiós con mucho cariño jaja…

 

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