Bombardier vende su programa Q Series a Viking Air

Bombardier continúa sacudiéndose en busca de un mejor futuro (o futuro al menos) para todo el consorcio, y durante la presentación de resultados financieros del tercer trimestre (en la que se reportaron ganancias por 250 millones de dólares) sorprendió al anunciar que venderá su programa de turbohélices de pasajeros Q Series a Viking Air.

La operación, valuada en 300 millones de dólares, incluye los derechos de propiedad intelectual y los certificados tipo de las viejas series 100, 200 y 300 del Dash 8 y al actualmente en producción Q400. Además se entregan los derechos de la marca “de Havilland”, fabricante original del programa Dash que fuera adquirido por Bombardier en 1992. Se estima concretar la venta durante el segundo semestre de 2019.

Este movimiento se da en el marco estratégico de Bombardier de desprenderse de lo que considera como activos secundarios para enfocarse en oportunidades de crecimiento en sus unidades de transporte, aeronaves de negocios y aeroestructuras.

Entre ellos también se encuentra la venta de su centro de entrenamiento técnico y de vuelo de sus aeronaves de negocios a CAE por 645 millones de dólares.

Bombardier también avanzará con la reorganización de sus áreas de ingeniería, lo cual significará la reducción de unos 5 mil puestos de trabajo en los próximos doce a dieciocho meses.

¿Qué le queda a Bombardier en la aviación comercial?

Luego de entregar el desarrollo y la comercialización del ex programa C Series a Airbus en julio (del cual solo mantiene un 33,55%), y tras conocerse el desprendimiento del programa Q Series, la única carta que mantiene Bombardier en la industria aerocomercial es el programa de jets regionales CRJ, compuesto por el CRJ-700, CRJ-900 y CRJ-1000, que acumula una cartera de pedidos pendientes de menos de 60 aeronaves.

El fabricante dijo que ahora le darán “atención total al programa CRJ”, buscando reducir costos e incrementar los volúmenes, mientras que paralelamente optimizarán los ingresos por servicios de postventa a los más de 1.500 CRJ que están en servicio alrededor del mundo. Pero que de todas maneras “explorarán opciones estratégicas para el programa”; ¿se lo podrá integrar al portfolio de Airbus?

La hora de Viking Air

Adquirir y operar el programa Q Series implicará un gran desafío para Viking Air, compañía que forma parte del fondo Longview Aviation Capital.

Si bien han podido hacerse cargo con éxito de la producción y soporte del Twin Otter DHC-6 (la empresa compró en 2006 los derechos de toda la serie de Havilland Canada, desde el DHC-1 al DHC-7) y del CL-415 (adquirido en 2016), el Q Series representa manejar relaciones con aerolíneas de otra envergadura con sus respectivas necesidades.

“El turbohélice Dash 8 es el complemento perfecto para nuestro portfolio actual de aeronaves como el Twin Otter y el Canadair CL 215 y 415. Vemos un enorme potencial en el programa, con aeronaves de ese tipo siendo demandadas y en uso alrededor del mundo”, dijo David Curtis, CEO de Longview Aviation Capital. “Estamos comprometidos a continuar los negocios de manera normal, sin interrumpir la producción, entrega y soporte de las aeronaves. Con la línea completa de productos de ‘de Havilland’ reunida bajo la misma marca por primera vez en décadas, ansiamos trabajar con los clientes, proveedores y empleados mientras se cierra la operación para determinar qué oportunidades tenemos por delante”, agregó.

Actualmente hay medio millar de Q400 en servicio, y quedan pendientes de entrega unas cincuenta aeronaves.

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