El Presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, visito las instalaciones Korea Aerospace Industries (KAI) y brindó un discurso delante del prototipo n°5 del KF-21 Boramae, sobre el cual no se vio la bandera de Indonesia.
Según los términos del pacto original entre Corea del Sur e Indonesia, éste último país se debía hacer cargo del 20% del costo del desarrollo de la primera fase del programa KF-21 (unos 6.500 millones de dólares), para lo cual recibiría la transferencia de tecnología necesaria para fabricar unas 50 o 60 unidades en el país… y también recibiría el prototipo n°5.
Pero Yakarta fue retrasando y espaciando sus aportes hasta que al final de la primera fase, solo había pagado la cuarta parte de sus compromisos. Recién a principios de julio se reiniciaron los pagos y según la información trascendida, parte de esas contribuciones se abonarán en “especie”, o sea, productos básicos de factura indonesia, y no en dinero.
Incluso a mediados de la semana pasada, se reunieron los ministros de Defensa de Corea del Sur y de Indonesia y en dicho encuentro se volvió a subrayar el compromiso de Yakarta para con el proyecto KF-21.
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Sin embargo, y pese a que los anteriores prototipos del Boramae lucieron la bandera indonesia al lado de la coreana, durante la visita del mandatario coreano a KAI, se pudo ver que éste no es el caso para la quinta aeronave producida para la campaña de pruebas.
Aparentemente Seúl está esperando acciones concretas que demuestren que Indonesia comienza a hacerse realmente cargo de la parte del costo que le corresponde, antes de entregarles la aeronave.