Equiparando Misión con Material: Es el Tiempo de la Fuerza Aerea Low Cost?

Hace unos años leí un libro sobre esta extraña naturaleza de la lógica paradójica de la guerra: Parabellum, de Edward Luttvak, plantea abiertamente esta dualidad: el avance tecnológico de uno de los dos contrincantes puede generar que el rival desarrolle un sistema para contrarrestarlo, lo que genera la obsolescencia del primer avance, o bien puede generar que se analice una alternativa a ese avance en otro campo, lo que elimina la necesidad de ese primer avance.

La aviación militar no escapa a esa lógica paradójica. Una de sus máximas es la proporcionalidad en la respuesta a la necesidad. Lo ideal es que, siempre que sea posible, el tamaño de tu componente aéreo sea eficiente y suficiente para contrarrestar aquello que te amenaza.

Los desvíos hacia ambos extremos de esta ecuación suelen ser inviables: si tu amenaza tiene más capacidad que tus fuerzas, no serán efectivas para defenderte. Si las capacidades de tus fuerzas superan ampliamente a la amenaza, te garantizan la victoria, pero resulta completamente antieconómico en el largo plazo. Y sobre todo, teniendo en cuenta la naturaleza disuasoria de tal capacidad, lo más probable es que nunca tengas que usarlas. Lo que lo hace aún más antieconómico.

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Lockheed Martin F-22 Raptor. El avión de combate más lindo que vi en mi vida.

En esa sintonía, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se encuentra ante un dilema: el enemigo cambió, y ese avance tecnológico que la puso en la vanguardia es hoy su principal enemigo. Con cada F-22 o F-35, de capacidades inigualables y superioridad absoluta, se enfrenta a la difícil ecuación de usar un avión de combate que cuesta $ 150 millones de dólares por unidad y tiene un costo de hora de misión de otros $ 35,000, para destruir un par de carpas y camionetas 4×4.

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Lockheed Martin F-35 Lightning II, también conocido como Joint Strike FIghter.

Por esa razón, está considerando formar escuadrones internacionales de aviones de combate de bajo costo para atacar objetivos terroristas en Oriente Medio, África y Asia, permitiendo que sus cazas de primera línea y tecnología avanzada sean desplegados en áreas que realmente requieren esas capacidades avanzadas.

Una nueva unidad que use aeronaves de alta disponibilidad, bajo costo de adquisición, bajo costo de mantenimiento y costo operativo reducido podría liberar a los cazas avanzados para volar misiones de disuasión en Europa y Asia, más acordes con los objetivos para los que fueron diseñados y construidos,  y podría ayudar a aliviar la escasez crítica de pilotos que enfrenta la USAF.

Recién ahora, cuando Rusia y China por fin invierten en sistemas aéreos avanzados,  EE. UU. tiene finalmente un rival para su flota de Día 1: sin competidor definido, el F-22 Raptor es, sin dudas, una maravilla tecnológica que tiene destino de museo, a menos que Rusia despliegue el tan esperado Su-57. Si China se une a la fiesta y concreta el J-31, recién entonces podremos ver una verdadera lucha por la superioridad aérea. Es decir, por el dominio del espacio aéreo de un teatro de combate.

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Sukhoi Su-57, antes conocido como PAK-FA. Hermoso.

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Shengyang J-31. O Efe Tleintaycinco, como le decimos en casa.

A la hora de enfrentar a ISIS, los expertos en defensa del Congreso instan a la Fuerza Aérea a reconsiderar su estrategia de desplegar escuadrones completos de F-35. Prefieren desplegar un avión que sea más barato de construir y operar en Medio Oriente y otros puntos álgidos de la guerra contra el terrorismo.

Por eso, y con un presupuesto de 1200 millones de dólares para los próximos 5 años para un total de 300 aviones, la Fuerza Aérea está revisando un estudio sobre el uso de aviones de ataque ligero, similares a los 20 A-29 Super Tucano que compraron y empezaron a entregar a la Fuerza Aérea Afgana a partir de 2016.

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A-29 Super Tucano

La Fuerza Aérea también está considerando un reactor (Textron Scorpion) y otros dos turbohélices (Textron AT-6 Wolverine y AT-802 Longsword). Todos tienen un precio de etiqueta por debajo de $ 20 millones cada uno y costos de operación por hora que van desde aproximadamente $ 500 para los turbohélices hasta alrededor de $ 3,000 para el avión.

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AT-802L Longsword. Feo como él solo. Pero temible.

Una vez que Estados Unidos elija un avión, intentará presionar a sus aliados -perdón, sugerirá fuertemente- para que compren el mismo avión. La Fuerza Aérea designó un equipo que tiene como objetivo estudiar la posibilidad de crear escuadrones internacionales que podrían desplegarse para apoyar la lucha contra el Estado Islámico u otros grupos terroristas. Un oficial militar europeo calificó la idea de interesante y dijo que era «una buena idea que hay que mirar con más detenimiento».

Beechcraft – Textron AT-6 Wolverine

A los mandos de la Fuerza Aérea de EE. UU. los seduce la idea de un avión relativamente barato porque alentaría a las naciones socias no solo de Europa sino también de África y América Latina a ser parte del esfuerzo antiterrorista. Incluso si los aliados europeos no compran los aviones de ataque ligero, podrían contribuir potencialmente al escuadrón prestando pilotos.

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Textron Scorpion. Mi favorito.

El Pentágono y los asesores del Congreso dicen que los ataques aéreos son críticos para mantener a los grupos militantes lo suficientemente débiles como para que las fuerzas de tierra locales puedan combatirlos. La posibilidad de una disputa real del espacio aéreo en esas áreas es inexistente. Además de lo desproporcionado del esfuerzo, tanto el F-35 como el F-22 tienen sistemas de comunicaciones encriptadas y software de conectividad que Washington no está dispuesto a compartir con todos sus aliados. Operar un avión de gama baja no solo sería más rentable, sino que también permitiría que los aliados puedan coordinar operaciones sin restricciones.

Habrá que ver cuál es la plataforma elegida, de las que se barajan. Cuando pienso que ante esta necesidad se podría haber comercializado el IA-58 Pucará y estar en el mismo segmento, por capacidades y rol, que un Super Tucano o un Wolverine, se me pianta un lagrimón. Pero es lo que hay.

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Pablo Díaz (diazpez)
Director Editorial de Aviacionline.com. 40 años. Argentino. Casado. Profesional de IT por elección, Aeronáutico por vocación. Casi piloto. Casi Spotter. Casi Ingeniero. Viajero ocasional, nerd frecuente.

2 Comentarios

  1. Creo que es un buen punto. Yo puedo tener un Pagani, pero si no tengo con quien correr, tengo un auto al Pepe. Ahora, es raro pasar de fabricar un avión de 135 M a uno de 20? Lo bueno que incluso pilotos de Argentina van a poder «colaborar»

    • Para tirar bombas tontas y hacer pasadas antipersonal, un Tucano basta y sobra. Yo soy entusiasta del overkill, pero dentro de cierto margen. Es como vos decís: para hacer delivery de empanadas, entre un Pagani Zonda y un Uno Diesel, no hay grandes diferencias.

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