Nueva tecnología de radares podría hacer posible la “era de los drones y los autos voladores”

Los cielos del mundo deben prepararse para una nueva era en la que, gracias a la llegada de nuevos servicios y vehículos aéreos no tripulados, sea necesario estructurar y gestionar una nueva sección del espacio aéreo que hoy se encuentra casi en desuso.

Desde Amazon y su ejército de drones que realizarían envíos a domicilio hasta Uber y sus taxis voladores, hay una plétora de proyectos que, para su exitosa y segura implementación, requerirán que las autoridades aeronáuticas sean capaces de establecer nuevas reglas de vuelo, regulaciones, estándares y además, modernizar los sistemas de control de tráfico aéreo.

Porque controlar ese nuevo sector del espacio aéreo inmediato al nivel del suelo es un desafío que hoy no podría llevarse a cabo eficientemente con los radares vigentes.

Por eso, empresas como Raytheon se encuentran trabajando en nuevas tecnologías, llamadas radares de baja potencia que, en lugar de requerir grandes y costosas instalaciones, consisten de un radar de barrido electrónico activo (AESA -Active Electronically Scanned Array) de apenas un metro cuadrado que, trabajando en red con otras unidades similares, ofrecería cobertura y control sobre las áreas de baja altitud pobladas por dispositivos pequeños.

“Podría servir a los servicios de deliveries por drones, a los autos voladores, y dar información altamente localizada sobre niebla o inundaciones repentinas en áreas urbanas o remotas, cuestiones que hoy los radares no pueden hacer”, menciona Michael Dubois, líder del área de radares de baja potencia de Raytheon.

La empresa realizó una serie de demostraciones para agencias del gobierno estadounidense, en las que se probó cómo estos radares pueden dar cobertura a un área de 20 millas náuticas (37 km) y que, utilizando un haz de escaneo, puede guiar al piloto a aterrizar con una precisión quirúrgica.

Raytheon se encuentra trabajando con pequeñas empresas y universidades para crear una red de radares de baja potencia que sirvan a múltiples misiones como la vigilancia del espacio aéreo, observaciones meteorológicas precisas, detección y seguimiento de drones, seguridad de las fronteras y detección de incendios forestales, entre otras.

Los sistemas de radares son instalaciones monstruosas que pueden reconocer a una aeronave a 200 millas, pero están limitadas en qué tan bajo pueden ver (de ahí el término “volar debajo del radar”). Estructuras como montañas o edificios crean “sombras” en el radar”.

Estos radares de baja potencia, distribuidos aproximadamente cada veinte millas e instalados sobre estructuras ya vigentes como las torres de telefonía celular (o bien sobre colinas o edificios altos) permitirían monitorear la actividad a muy baja altitud.

El equipamiento sería más barato de fabricar dada la escala de producción necesaria y además el costo de mantenimiento sería menor porque, a diferencia de los radares actuales, no tendría partes móviles. Aunque hasta el momento sólo se han fabricado una pequeña cantidad de radares AESA de baja potencia para hacer pruebas y demostraciones, la empresa asegura que para el año 2020 podría estar lista para el despliegue de estos equipos.

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