El pasado 28 de Octubre se firmó un acuerdo con Lockheed Martin por U$S 34.000 millones que cubriría la compra de 478 F-35s de todas las variantes para los 3 servicios de EEUU, socios extranjeros del programa y ventas al exterior.

Según el fabricante, este tipo de compras “inteligentes” y mejoras constantes en los métodos productivos permiten una reducción del 12,8 por ciento del precio de compra del modelo A, 12,3 del modelo B y 13,2 de la versión embarcada C, para los próximos 3 años. El anuncio cubre los Lotes 12, 13 y 14, cuyas compras fueron firmadas basadas en los presupuestos fiscales de los años 2018, 2019 y 2020. Las entregas comenzarían 2 años después de la fecha de firma de cada lote, o sea, entre el 2020 y el 2022. De estos 478 aparatos, 291 serán para EEUU, 127 unidades serán para los socios extranjeros del programa y finalmente 60 unidades para ventas a clientes extranjeros. En cuanto a las variantes, serán 351 F-35A, 86 F-35B y 41 F-35C.

A raíz de esto, Lockheed Martín publicó un Fact Sheet que muestra una caída de entre el 12,3 y el 13,2 por ciento (dependiendo de la variante) respecto del Lote anterior. Lo que viene como anillo al dedo para que oficiales del Pentágono lo flameen como una bandera el logro de haber bajado el valor de los F-35A a  U$S 80 millones por unidad (versión para la Fuerza Aérea, tomada como referencia por ser el modelo más barato y numeroso) un año antes de lo previsto. Y también el presidente Donald Trump puede anotarse un punto a favor, si recordamos sus inflamados tweets contra LM por el precio excesivo de los Lightining II y sus negociaciones agresivas con la empresa desarrolladora para bajar el costo.

El costo de adquisición a lo largo de los años viene bajando de manera constante, lo cual es excelente. No hay que olvidar que la idea del programa Joint Strike Fighter era que con un solo avión se podrían reemplazar otros 4 tipos de aviones de combate, por tanto debía tener un costo contenido y ser producido en grandes números. Sin embargo, el Lote 1 del F-35A (modelo de referencia gral.) costaba la tremenda suma de U$S 223 por unidad. Paulatinamente se fue abaratando el precio por lote, por ejemplo la unidad en el Lote 5 costaba U$S 107 millones, del Lote 10 U$S 94,6 millones y para el Lote 14 debería bajar a U$S 77,9 millones.

 

Lo barato sale caro

El JSF (Joint Strike Fighter) es considerado el programa de armamento más oneroso de la historia, actualmente valuado en U$S 406.400 millones, y si bien el costo fly-away de U$S 80M del F-35A lo pondría por debajo del precio de adquisiciones de aviones de combate modernos pero de generación anterior (la llamada 4.5 o 4++ Gen) las cifras varían mucho en lo referente al costo operativo. El costo fly-away no representa el de un avión operativo, solo de la estructura, elementos electrónicos y turbina, pero deja fuera el costo de los repuestos, el entrenamiento y simulación, el caro (y aún ineficiente) sistema ALIS (por Autonomic Logistics Information System) y un largo etc. porque el JSF es un programa aún inacabado. Muchas capacidades operativas prometidas (y exigidas) siguen aún sin entregarse pese al vertiginoso aumento del costo del programa. Expertos desde EEUU sostienen que si uno analiza el presupuesto para el año fiscal 2020 y el dinero que el Gobierno dedicará a la adquisición de los F-35, se obtienen valores sensiblemente mayores que los publicados por Lockheed Martin para tener un aparato operativo del Lote 11 actualmente en producción. En resumen, un F-35A sale U$S 101M, el F-35C U$S 123M y el F-35B U$S 166M, que es un valor mas cercano al costo real de tenerlos operativos.

Otro tema es que los F-35 tienen, según el Bloque, capacidades de combate cuasi totales, algunas o ninguna. Y se estima que no vale la pena modernizar los aparatos de los primeros bloques a la última configuración porque resulta más caro que comprar aviones nuevos de bloques más avanzados. Pese a esto, algunas unidades de F-35 declararon capacidad operacional inicial (IOC) e incluso fueron utilizados en misiones de combate por el USMC sobre Afganistán, Italia los usó en Islandia e Israel sobre la caótica Siria.

De estas experiencias se va revelando que el F-35 ofrece una tasa de operatividad muy por debajo de lo prometido y resulta sospechoso que ciertas unidades lograran la IOC.

Y si bien los operadores aún siguen  tratando de entender cuanto realmente sale mantener un F-35 operativo y en orden de combate, ya surgen estimaciones de que un F-35 tiene un costo por hora de vuelo de al menos el doble de los aviones de combate que viene a reemplazar. Volar un F-35 estaría costando hoy…. están sentados?… U$S 44.000 la hora de vuelo!

Para comparar, el costo de hora de vuelo de un F-16 Viper saldría en principio unos U$S 20.000 que bajarían a U$S 15.000 según vayab entrando más unidades en servicio. Un Gripen E/F (como los que compró Brasil) tendrían un valor inicial de U$S 15.000 que llegaría a bajar hasta los U$S 8.000 a medida se van adquiriendo más aparatos. Y con un bimotor? Los F-18E/F están operando HOY en la USN con un costo de U$S 18.000 la hora de vuelo. Y la propuesta de Boeing de un brutal F-15X de nueva generación (que va tomando forma de manera escalonada a partir de los modernos y poderosos F-15SA de Arabia Saudita y más recientemente, a través del programa de modernización de los F-15J nipones y el F15IA israelí) hace hincapié en que tendrá un costo de adquisición parecido, pero un costo de hora de vuelo de U$S 27.000 y una estructura diseñada para durar 12.000 horas, contra las 8.000 de los F-35. Todos estos aviones son aviones de 4++ Gen con electrónica y arquitectura de sistemas de 5ta gen, así que muchas de las capacidades de un 5ta gen pueden ser alcanzadas con plataformas menos onerosas y de mayor operatividad.

 

Una controversia que está lejos de agotarse

Sigue habiendo un intenso debate sobre las realidades y perspectivas del programa JSF y el F-35. Retrasos, sobre-costos, sub-performances, actualizaciones carísimas, baja disponibilidad, etc. Todo para poder pertenecer al exclusivo club de operarios de aviones Stealth? Vale la pena? Naciones tecnológicamente muy avanzadas como Japón y Corea del Sur comenzaron el diseño de sus propios aviones de combate de 5ta gen stealth y se vieron obligados, además de comprar el F-35, a pedir asistencia técnica de Lockheed Martin para el diseño porque encontraron obstáculos difíciles de superar. Esto es un buen indicativo de lo difícil y costoso que resulta ser miembro de ese exclusivo club. No podemos olvidar los programas turco e indio de cazas de 5ta gen, así como del Sukhoi Su-57 (cuyo primer avión de serie está en estado avanzado de construcción) y el Chengdu J-20, ya en servicio operativo.

Cuanta cuerda le queda a la furtividad del F-35 (tiene un RCS frontal equivalente a una pelota de golf) teniendo en cuenta el desarrollo acelerado de radares banda L, VHF/UHF, AESA GaN y fotónicos (juro que no lo inventé, es real), así como la proliferación de sensores optrónicos avanzados y nuevas capacidades de procesamiento de señales, nuevas capacidades de compartir información en red y algoritmos inteligentes?

Si combinamos eso con que Europa occidental y EEUU ya están dando forma a los cazas de 6ta gen y que las variantes nuevas de los cazas legacy ofrecen muchas de las capacidades que ofrece un 5ta gen a un precio de ciclo de vida mucho menor, me pregunto si el F-35 seguirá siendo relevante dentro de unos 20 años y el precio que algunos países pagaron y pagarán por esta pesadillesca joya de la tecnología moderna valdrá la pena. Como siempre, el tiempo dirá.

Como me dijo un amigo, guste o no, el F-35 “va a terminar siendo el avión de esta generación”.

Mi sospecha, es que será una generación corta.

 

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