Bell Textron Inc. hizo entrega el pasado viernes 7 de febrero, del primer CMV-22B para misiones COD (Carrier Onboard Delivery) a la U.S. Navy.

Imagen del primer vuelo de la variante en cuestión

El CMV-22B  es el reemplazo del mítico C-2A Greyhound, que desde la década del 60 se viene  encargando de realizar las misiones de transporte y enlace a bordo de la flota de portaaviones.

Noble y fiel C-2A haciendo su trabajo

El avión difiere de las versiones del USMC y la USAF porque cuenta con una capacidad de combustible mejorada (añadiendo 2  tanques de combustible de 227 litros) que requirió modificaciones en las alas para lidiar con el mayor peso. Hay otro aspecto clave: el CMV-22, a diferencia del C-2, puede transportar un motor de F-35C a bordo de un portaaviones. En 2015, se demostró esta capacidad cuando se envió por aire un motor F-135 a bordo del USS Wasp. La Armada firmó su primer contrato para el programa CMV-22 ese mismo año.

Dentro de la reestructuración del componente aéreo embarcado, el Osprey será una presencia habitual 

Con estas modificaciones, el CMV-22B puede volar con una carga de hasta 2700 kg y tan lejos como a 2000 kms. Ademas de poder entregar su carga en los gigantescos portaaviones de la Navy, su capacidad VTOL le permite realizar misiones de carga pesada sobre los LHA (Landing Helicopter Assault – Portahelicópteros de Asalto Anfibio) clases WASP y America, así como otra variada gama de buques de menor desplazamiento. Y no hay que olvidarse de su capacidad de cisterna aéreo.

Pruebas REVO con sistema Plug&Play

El futuro del Osprey se ve promisorio, con la suma de capacidades y roles dentro de las tres fuerzas armadas Norteamericanas. Alguna vez considerado imposible, peligroso y caro, cada día va acomodándose en el escenario de batalla moderno. Y todavía le queda tela para cortar. 

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