Rheinmetall se prepara para fabricar componentes del F-35 en Alemania
La cadena de ensamblaje integrada para F-35 que está preparando Rheinmetall es la segunda de su tipo en Europa.
A pesar de la polémica en Europa sobre la dependencia militar de EE.UU. y las dudas sobre la seguridad operativa de los F-35 en las flotas europeas —especialmente ante el giro en la postura de Washington respecto a la OTAN durante la administración Trump—, Alemania mantiene su apuesta por el caza de quinta generación. En este contexto, el grupo Rheinmetall avanza en la preparación de sus instalaciones para iniciar la producción de al menos 400 secciones centrales del fuselaje.
A través de una publicación en su red social X (antes Twitter), Rheinmetall mostró la llegada de los primeros camiones con los nuevos equipos destinados a la fabricación de componentes del F-35. Se prevé que la producción comience en julio de 2025. Desde enero, han arribado a la nueva planta, ubicada junto al aeropuerto de Weeze, alrededor de 35 transportes pesados procedentes de EE.UU.
En los próximos días, comenzará la instalación de las máquinas de Northrop Grumman en la fábrica. En el video compartido, se puede ver la entrega de las primeras piezas, embaladas en bultos de aproximadamente 5 toneladas.
Desde la firma de un protocolo de acuerdo en febrero de 2023 con Lockheed Martin y Northrop Grumman, Rheinmetall se ha convertido en un actor clave dentro del programa F-35. Este acuerdo permitió la instalación en Alemania de una cadena de ensamblaje integrada (IAL, por sus siglas en inglés) para la producción del fuselaje central del caza de quinta generación. Se trata de la segunda línea de este tipo en Europa, luego de la ya operativa en Italia.
Según Northrop Grumman, la IAL del F-35 es una instalación de vanguardia que emplea tecnologías exclusivas, y la colaboración con Rheinmetall refuerza su compromiso con la producción global del avión. Por su parte, Lockheed Martin destacó que esta nueva planta será fundamental para satisfacer la creciente demanda del F-35 en el mundo.
Entre la dependencia y la incertidumbre
La expansión del F-35 en Europa ha consolidado a este caza como el estándar de la OTAN, pero su adopción no ha estado exenta de controversia. Diversos actores en Alemania, Suiza y Portugal han expresado preocupaciones sobre la dependencia operativa y estratégica que implica su uso, especialmente ante la posibilidad de cambios en la política exterior de EE.UU.
En Alemania, la compra de 35 F-35A estuvo motivada por su rol en la disuasión nuclear compartida de la OTAN. Sin embargo, el distanciamiento de EE.UU. bajo una nueva administración y el posible retiro de las bombas B61 de Europa han puesto en duda la necesidad de estos aviones en la Luftwaffe.
Suiza desmintió los rumores sobre un supuesto “botón de apagado” que permitiría a EE.UU. desactivar remotamente los F-35. No obstante, Alemania sigue preocupada por la posibilidad de que restricciones en el acceso a repuestos, software o asistencia técnica puedan afectar la operatividad de sus cazas en caso de una crisis.
Portugal, por su parte, ha replanteado su proceso de modernización aérea. Aunque el F-35 era el candidato natural para reemplazar sus F-16, la incertidumbre geopolítica ha llevado a Lisboa a considerar opciones europeas, priorizando la autonomía industrial y estratégica.
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En este contexto, la dependencia europea de EE.UU. en materia de defensa aérea ha pasado a ser un tema central en los debates políticos y estratégicos del continente. La consolidación del F-35 en Europa parece inevitable, pero las dudas sobre su operatividad autónoma y el futuro del vínculo transatlántico siguen alimentando el debate sobre una mayor independencia en defensa.
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